Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), más de 700 millones de personas aún viven sin acceso a la electricidad y la gran mayoría se encuentra en regiones rurales o remotas. Llevar energía confiable, segura y rentable a estas comunidades no es solo una cuestión de infraestructura.
A medida que la electrificación rural continúa expandiéndose en los países en desarrollo y regiones remotas, la necesidad de soluciones de protección confiables, inteligentes y rentables para las líneas de alimentación de la red rural de 10 kV se vuelve cada vez más urgente.
En el cambiante mundo de la distribución eléctrica, la seguridad, la flexibilidad y el cumplimiento de los estándares internacionales ya no son opcionales: son esenciales. Esto es especialmente cierto para los sistemas de baja tensión (BT) donde el tiempo de inactividad, las fallas de arco o el incumplimiento pueden provocar pérdidas importantes o riesgos de seguridad.