La infraestructura urbana exige un suministro de energía confiable y continuo para respaldar las actividades económicas, el transporte, las comunicaciones y los servicios esenciales. Las redes subterráneas de distribución de energía se están convirtiendo cada vez más en la norma en las ciudades debido al espacio limitado y a la necesidad de mayor seguridad.
La integración de energías renovables en las redes eléctricas existentes ya no es sólo una opción; es una necesidad para lograr un futuro energético sostenible. Sin embargo, a medida que las fuentes renovables como la solar y la eólica se vuelven más frecuentes, el desafío de gestionar y distribuir eficientemente esta energía se vuelve más complejo.
¿Sabías que más del 70% de los cortes de energía en entornos industriales y urbanos están relacionados con fallas en equipos de media tensión? A medida que aumenta la demanda mundial de energía y se acelera la electrificación, la aparamenta confiable, segura y compacta es más crítica que nunca.